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SEGUNDA SESIÓN: LA OBRA DE
ANTONIO MACHADO HOY
Con
el pretexto de analizar la obra de Antonio Machado en nuestros
días, cinco fueron los autores que ahondaron en las creaciones del
poeta en la segunda sesión del Congreso Internacional Antonio
Machado “Soñando Caminos”. Ante un público expectante por conocer
mejor los entresijos de la obra del poeta, esta segunda sesión se
llevó a cabo con la ausencia de Sara Puyol Russell, de la
Universidad Rovira y Virgili, que disculpó su ausencia ante la
imperiosa necesidad de concurrir a Claustro y expresó su deseo de
poder participar en otros actos del Centenario a través de la
presidenta ejecutiva de la Comisión Nacional, Amalia Iglesias.
La sesión comenzó con la ponencia de la poeta Juana Castro, “La
sed de lo otro esencial y el eros en Antonio Machado” que defendió
la idea de que el poeta “escribe a partir de revelaciones del
pensar y del sentir”. En relación con su obra, Castro argumentó
que “indaga en el pensamiento porque la más honda verdad no puede
ser revelada sólo por el intelecto, sino por el sentir”. Además,
incidió en que en los versos de Machado “no hay pasión ni carne;
sus poemas amorosos no expresan el doble sentimiento que se les
atribuye”.
Por su parte, Carmen González Marín, de la Universidad Carlos III
se preguntó por qué seguir leyendo a Machado en nuestro tiempo en
su conferencia “Ut pictura poiesis o la ansiedad de la
metafísica”. Así, respondió a su pregunta que “es obvio: por su
vigencia política y vital. A Machado se le puede aprender y
aplicar después”. Asimismo, reveló un poeta subjetivista y otro
cordial porque “hay algo filosófico en Machado que lo hace
relevante: es lo que llamamos metafísica”. Finalmente defendió la
dualidad del vate sevillano: “Es dualista porque percibe la
insatisfacción; una insatisfacción que se da porque es el germen
de la creación”.
El escritor Félix Romero realizó un paralelismo entre las figuras
de Antonio Machado y James Joyce con la intención de hallar
semejanzas a lo largo de su vida; una investigación que concluyó
como el exilio con nexo de unión. Así, en “Dos libros de 1907:
‘Soledades, galerías y otros poemas’, de Antonio Machado y ‘Música
de cámara’, de James Joyce”, Romero indagó en vínculos con otros
poetas e imaginó un encuentro entre Machado y Joyce en 1902 cuando
ambos estaban en París.
Emilio Blanco, de la Universdidad Rey Juan Carlos, profundizó en
la idea de la crítica en “Antonio Machado, crítico literario”,
título que creyó conveniente matizar con “Crítico literario al que
no le gusta ejercer la crítica literaria”. Blanco sostuvo que el
poeta “tenía muy claras sus ideas sobre las bellas letras”, así
como que existe una “actitud crítica evidente en toda su obra”.
La sesión fue clausurada por Perfecto E. Cuadrado, de la
Universidad de las Islas Baleares, que teorizó sobre los
heterónimos en “Machado, Pessoa y los heterónimos”. Así, destacó
los casos en los que la máscara abandona su papel, en lo que se
queda adherida al personaje y en los que depende de su ser (los
heterónimos propiamente dichos) e hizo vinculaciones entre ambos
poetas. Además, destacó de Machado que “en la evolución creadora
hubo penetración de la filosofía en su poesía” a través, por
ejemplo, de los episodios amorosos con Leonor y Guiomar.
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